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Cómo valorar una empresa: DCF, múltiplos y lo que de verdad paga un comprador

bIAnk AI Research · 2026-11-01 · 9 min

Guía práctica para valorar una empresa no cotizada: EBITDA normalizado, múltiplos EV/EBITDA, DCF con WACC y valor terminal, y el paso del valor empresa al precio que reciben los socios.

Empieza por el beneficio correcto

Toda valoración de una empresa rentable no cotizada parte del EBITDA, pero no del que aparece en las cuentas anuales. Los compradores ponen precio al EBITDA normalizado: el resultado recurrente del negocio una vez eliminadas las partidas puntuales, los costes de los socios por encima o por debajo de mercado y las operaciones con partes vinculadas.

Documenta cada ajuste con pruebas. Un ajuste que el comprador no pueda verificar en la due diligence se revertirá, y con un múltiplo de 8x cada euro de EBITDA que pierdes cuesta ocho euros de precio.

Método 1: múltiplos de cotizadas y de transacciones

El método más rápido multiplica el EBITDA normalizado por el múltiplo EV/EBITDA de empresas u operaciones comparables del mismo sector. Los múltiplos sectoriales de cotizadas son una buena referencia, pero las pymes no cotizadas suelen valorarse con descuento por tamaño, concentración de clientes y menor liquidez.

Cuando el EBITDA es negativo o poco representativo, como en empresas en fase inicial o de alto crecimiento, usa EV/Ventas y contrástalo con el método VC: el valor a la salida descontado a la rentabilidad que exige un inversor.

Método 2: descuento de flujos de caja (DCF)

El DCF valora el plan de la propia empresa. Proyecta cinco años de flujo de caja libre (EBITDA menos impuestos, inversiones y necesidades de circulante), añade un valor terminal y descuenta todo al WACC.

El WACC combina el coste de los fondos propios y el coste de la deuda después de impuestos. Para una pyme española, el coste de los fondos propios se construye con el Bund a 10 años, la beta del sector, la prima de mercado, una prima de riesgo país de España y una prima por tamaño; el resultado suele estar muy por encima del coste de la deuda.

El valor terminal decide el resultado

En la mayoría de DCF el valor terminal supera la mitad del total. Con la fórmula de Gordon depende del crecimiento a largo plazo (normalmente entre el 1,5 % y el 2,5 %, nunca por encima del PIB nominal); con un múltiplo de salida, del múltiplo que supongas dentro de cinco años.

Contrasta uno con otro: el múltiplo de salida implícito en tu valor de Gordon y el crecimiento implícito en tu múltiplo de salida. Si divergen mucho, alguna hipótesis no es realista.

Del valor empresa al precio que recibes

Los múltiplos y el DCF dan valor empresa. El precio de las acciones es el valor empresa menos la deuda financiera neta y los minoritarios, más los activos no operativos, como la caja excedente o inmuebles que no se usan en el negocio.

Los contratos de compraventa ajustan además el precio por el circulante al cierre frente a un nivel normal. Pacta pronto las definiciones de deuda neta y circulante normalizado: mueven el precio final tanto como el múltiplo.

Presenta un rango, no una cifra

Una valoración creíble es un rango que triangula métodos: el DCF como referencia principal, contrastado con los múltiplos del sector. Muestra la sensibilidad al WACC y al crecimiento para que la otra parte vea qué hipótesis mueven el valor.

  • EBITDA normalizado, con cada ajuste justificado.
  • EV/EBITDA del sector (o EV/Ventas si el EBITDA es negativo) como contraste de mercado.
  • DCF con WACC y valor terminal explícitos, y su sensibilidad.
  • Puente al valor de las acciones: deuda neta, minoritarios y activos no operativos.

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